miércoles, 14 de septiembre de 2016

Jovencito Con Vocacion de Amar

Sí, jovencito con vocación de amar a Jesús y al prójimo. Ayudemos a los padres en su misión, gran obra de caridad. Yo digo que pueda que ellos hayan ayudado a sus hijos en la calle, como pueda ser que hayan ayudado al mío sin saberlo uno.
Entre nosotros esta ya el P. Juan Esteban Bedoya natural de Medellin, Colombia visitando a sus hermanos Benedictinos Padre Misael y Padre Luis,

en la querida ciudad de Hialeah, Florida. Lo recibimos a cuerpo de rey muy querido por nosotros, bienvenido padrecito.

Acudiras a Ella

Acude ante su altar.
Sólo bastan unas pocas palabras. Es más que mil palabras.
 En todo momento que necesites su ayuda pidele con Fe. Como hijos predilectos que somos de ella. Todas las oraciones serán respondidas siempre y cuando seas humilde, y tengas un corazón arrepentido. 
Mencionamos en el nombre de Jesus y la intercesión de nuestra  Santísima Madre María La Virgen de la Medalla Milagrosa.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Me Negarás Tres veces.

Esto puede pasar en éstos instantes, en éstos tiempos como le pasó a Pedro. 
Que negó a Jesús tres veces. 
Somos hombres débiles que somos tentados al mal.
Bajo la mirada atenta de JESUS es que somos salvados y fortalecidos en Él; 
como hijos suyos  que lo amamos. 

Mana. Él es nuestra fuerza y salvación
MS. Vat. Lat. 2639 - Miniado por Nicola da Bologna (1370)
Biblioteca Apostólica Vaticana
CUARTA ESTACIÓN
Jesús es negado por Pedro
   
V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Del Evangelio según san Lucas 22, 54-62
Entonces le prendieron, se lo llevaron y le hicieron entrar en la casa del Sumo Sacerdote; Pedro le iba siguiendo de lejos. Habían encendido una hoguera en medio del patio y estaban sentados alrededor; Pedro se sentó entre ellos. Una criada, al verle sentado junto a la lumbre, se le quedó mirando y dijo: «Este también estaba con él». Pero él lo negó: «¡Mujer, no le conozco!». Poco después, otro, viéndole, dijo: «Tú también eres uno de ellos». Pedro dijo: «¡Hombre, no lo soy!». Pasada como una hora, otro aseguraba: «Cierto que este también estaba con él, pues además es galileo». Le dijo Pedro: «¡Hombre, no sé de qué hablas!». Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a Pedro, y recordó Pedro las palabras del Señor, cuando le dijo: «Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces». Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.
MEDITACIÓN
Volvamos de nuevo a la noche que habíamos dejado al entrar en la sala del primer proceso que sufrió Jesús. La oscuridad y el frío son desgarrados por las llamas de un brasero situado en el patio del palacio del Sanedrín. El personal de servicio y de custodia estira las manos hacia esa fuente de calor; los rostros están iluminados. Y he aquí que se escuchan tres voces en sucesión, tres manos apuntan hacia un rostro reconocido, el de Pedro.
La primera es una voz femenina. Es una criada del palacio que se queda mirando al discípulo y exclama: «Tú también estabas con Jesús». Luego se escucha una voz masculina: «Eres uno de ellos». Y más tarde otro hombre repite la misma acusación, al notar el acento septentrional de Pedro: «Estabas con él». A estas denuncias, casi en un crescendo desesperado de autodefensa, el apóstol no duda en jurar tres veces: «¡No conozco a Jesús! ¡No soy uno de sus discípulos! ¡No sé lo que decís!». La luz de aquel brasero penetra, por tanto, mucho más allá del rostro de Pedro; revela un alma mezquina, su fragilidad, el egoísmo, el miedo. Y, sin embargo, pocas horas antes había proclamado: «Aunque todos se escandalicen, yo no... Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré».
* * *
Sin embargo, el telón no cae sobre esta traición, como había acontecido con Judas. En efecto, en esa noche un sonido intenso desgarra el silencio de Jerusalén y sobre todo la conciencia de Pedro: el canto de un gallo. En ese preciso momento Jesús está saliendo de la sala del juicio donde ha sido condenado. San Lucas describe el cruce de las miradas de Cristo y Pedro, y lo hace usando un verbo griego que indica fijar intensamente la mirada en un rostro. Pero, como observa el evangelista, no es un hombre cualquiera el que ahora mira a otro; es «el Señor», cuyos ojos escrutan el corazón y los riñones, es decir, el secreto íntimo de un alma.
Y de los ojos del apóstol resbalan las lágrimas del arrepentimiento. En su historia se condensan numerosas historias de infidelidad y de conversión, de debilidad y de liberación. «He llorado y he creído»: así, con estos dos únicos verbos, hace siglos, un convertido relacionará su experiencia con la de Pedro, interpretando también el sentimiento de todos los que cada día realizamos pequeñas traiciones, protegiéndonos tras justificaciones mezquinas, dejándonos arrastrar por temores viles. Pero, como sucedió al apóstol, también nosotros tenemos abierto el camino del encuentro con la mirada de Cristo, que nos hace el mismo encargo: También tú, «una vez convertido, confirma a tus hermanos».
 (tomado del Vaticano).

martes, 23 de agosto de 2016

Estoy confiando, esperando en las respuestas brillantes  que tiene Dios para nosotros; y me pongo de último  para hacer su santa voluntad.


Mi Cristo con el brazo Roto: Somos tres hermanas y hemos estado desde hace años con problemas en los brazos. Debido al trabajo o el cargar sobrepeso que no se debe hacer. Hemos tenido dolores intensos que te hacen aislarte a una esquina para llorar por el dolor tan horrible. La primera vez que vi al Cristo, me dije, quien será que tendrá su brazo con problemas. Esta experiencia nos lleva a pensar lo sufrido por Jesus en la cruz. Y que no hay comparación con lo que nosotras sufrimos.
Todos los malestares de mi cuerpo, mis frustraciones, y la poca fuerza de mi brazo derecho; se los entrego a Dios mi creador para que me sane con su preciosa sangre derramada en la cruz.


Las Siete Palabras de Jesus en la Cruz.
  1. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." - Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).
  2. "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso." - Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).
  3. "Mujer, ahí tienes a tu hijo. [...] Ahí tienes a tu madre." - Mulier ecce filius tuus [...] ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).
  4. "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?" - "¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?" -Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me(Mateo, 27: 46 y Marcos, 15: 34).
  5. "Tengo sed." - Sitio (Juan, 19: 28).
  6. "Todo está cumplido." - Consummatum est(Juan, 19: 30).
  7. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." - Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).


martes, 16 de agosto de 2016

"Tengo un buen padre.
Que es mi gran confidente.
Lo llamo a todas horas y en secreto.
Siempre espera por mí.
Y Él sale a mi encuentro cada vez
que río o me quiebro en llanto. 
Cuando estoy en apuros.
Lo busco sin cesar entre las gentes, 
en su palabra, en todo lo que poseo, 
en todo lo que soy.
Él  visita mi casa y toca la puerta;
y me llama por mi nombre, para decirme
lo mucho que me Ama."

lunes, 15 de agosto de 2016

Virgen de Regla, Miami.

La Ermita de Regla de Miami, es el unico Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla en Miami, y en los Estados Unidos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El Antes y el Después.

Amigo te aprecio de corazón y veo que has tomado el camino de tu vocación  y es hermoso eso que Dios te siga guiando ese duro sendero de dar ayuda a los demás. (mensaje por Juan V).

    El proceso de madurez ha sido continuo, que emocionante es cuando uno observa que los caminos estaban ya marcados por Dios y alli estaba tu corazon siendo cultivado en los tiempos de tu juventud, correspondiente a la primera foto, para llegar desde ese entonces a convertirte en ese ser pleno de alegria espiritual de la actualidad. Una imagen hermosa de los designios de Dios en sus hijos. Gracias por compartir.Dios les bendice padre. (mensaje enviado por Connie C).


Dios te bendiga y conserve tu ministerio. (mensaje enviado por Flora H.
Estos son unos mensajes de entre muchos y tantos elogios y bendiciones recibidas a lo largo de sus sacerdocios.

Los sacerdotes y monjes benedictinos ubicados en la ciudad de Hialeah, FL llevamos al pie de la letra nuestro lema congregacional de "orar y trabajar", es decir que SERVIMOS a la iglesia, NO vivimos de la iglesia, es decir, nos mantenemos de nuestro trabajo profesional y NO de las celebraciones liturgicas o donativos para los pobres. Luego de nuestra jornada laboral salimos a las calles socorriendo a los pobres y llevandoles el Evangelio con nuestra presencia y ademas las donaciones recibidas como: agua fria, pasteles, comida caliente, ropa y muchas cosas mas; te animas a servir con amor desinteresado?

Padre Misael y el Padre Luis fueron ordenados el 31 de mayo del 2014